Un programa que empieza donde otros acaban. Política, economía, análisis y opinión con Fernando Díaz Villanueva.

El fin del chavismo petrolero

February 11, 2026 59:04 1.97 MB ( 54.73 MB less) Downloads: 0
Han pasado ya cuarenta días desde la detención de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos. Entretanto, el panorama político venezolano ha empezado a cambiar ya que el nuevo gobierno se ha decantado por el pragmatismo y la supervivencia. Recluido en Nueva York a la espera de un juicio que se prevé largo, Maduro representa hoy un pasado que el chavismo intenta dejar atrás para adaptarse a las nuevas coordenadas dictadas desde Washington. Con Delcy Rodríguez el régimen ha puesto en marcha una transición supervisada por Donald Trump, que quiere aprovechar los recursos energéticos de la república caribeña para fortalecer la industria petrolera estadounidense y reducir la dependencia que países como la India tienen del petróleo ruso. Aparte de la liberación de presos políticos y algunas medidas cosméticas, lo más importante que ha hecho Delcy Rodríguez hasta la fecha es reformar la ley de hidrocarburos con la idea de revertir veinticinco años de política petrolera bolivariana. El sector petrolero venezolano padecía un control estatal asfixiante tras sucesivas expropiaciones de activos extranjeros y la purga de técnicos cualificados en PDVSA. Esto convirtió a la antaño joya de la corona en una herramienta de financiación política y diplomacia clientelar. El resultado fue un deterioro paulatino que hundió la producción dejando al país en la ruina económica tras el fin del ciclo alcista de los primeros años del siglo. La nueva ley de Rodríguez intenta atraer desesperadamente el capital que la industria petrolera venezolana necesita para salir del marasmo. Entre esos cambios está la ruptura del control absoluto que PDVSA tenía sobre las empresas mixtas, lo que permitirá contratos de producción compartida similares al vigente con Chevron. El objetivo es estabilizar la industria y elevar la producción a corto plazo, pero los obstáculos siguen siendo monumentales. Aunque la ley promete apertura, los gigantes energéticos como ExxonMobil se muestran escépticos. La falta de un Estado de derecho sólido y el hecho de que la reforma ha sido redactada de forma apresurada y bajo presión externa generan dudas sobre la durabilidad de estas protecciones legales. La estructura fiscal propuesta sigue resultando muy punitiva en comparación con otros grandes productores como Irak o Argentina. Con regalías e impuestos que se van por encima del 45% de los ingresos, Venezuela compite en desventaja. El Departamento del Tesoro estadounidense ha puesto de su lado y ha comenzado a emitir licencias limitadas para que sus empresas operen como árbitros del sector. Pero las grandes inversiones a largo plazo parecen lejanas. La ambición de Trump de utilizar el crudo venezolano para desplazar al petróleo ruso en mercados como la India choca con la realidad numérica. Venezuela no cuenta con la capacidad de producción necesaria para cubrir los más de un millón de barriles diarios que la India importa de Rusia cada día, y mucho menos a los precios rebajados que ofrecen los rusos. La reforma representa un gran paso adelante, algo impensable hace solo dos meses, pero el camino hacia la recuperación total y la confianza de mercado sigue condicionado a la incertidumbre de una transición política que apenas ha comenzado. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:44 El fin del chavismo petrolero 31:56 “Contra el pesimismo”… https://amzn.to/4m1RX2R 33:55 Bad Bunny en la Super Bowl 49:43 La segunda generación de inmigrantes Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals