Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado. Llevo muchos años trabajando en la prensa del motor y sigo disfrutando como el primer día, sin perder la ilusión. Escucha mi podcast y lo verás... o lo oirás.
Cuando unirse en vez de sumar… ¡resta! Historias de las marcas de coches
January 22, 2026
23:54
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Dicen que dos cabezas piensan mejor que una, pero en la industria del automóvil, a veces dos cabezas solo sirven para darse cabezazos. Existen frases muy manidas como “la unión hace la fuerza”, pero la historia nos demuestra que, en ocasiones, ocurre justo lo contrario: la unión no suma, resta. Hoy analizamos 10 ejemplos de colaboraciones fallidas, "Frankensteins" mecánicos y millones de euros tirados a la basura en proyectos que nunca debieron existir.
1. Cisitalia-Porsche Type 360 (1947): La genialidad maldita Esta historia comienza en una cárcel francesa, donde Ferdinand Porsche y Anton Piëch estaban presos tras la guerra. Piero Dusio, fundador de Cisitalia, pagó una fortuna por un diseño de Porsche para financiar su fianza. El resultado fue el Type 360, una locura técnica adelantada 20 años a su tiempo: motor central de 12 cilindros, doble compresor y tracción total conectable.
2. Maserati Quattroporte II (1974): La limusina lenta Bajo el paraguas de Citroën, Maserati intentó crear una berlina de lujo. El error fue partir del chasis del Citroën SM y usar su motor V6 de tracción delantera. El resultado fue una herejía: un Maserati de tracción delantera con menos de 200 CV para mover dos toneladas. Era lento y complicadísimo de reparar. Tras la quiebra de Citroën, Peugeot mandó destruir casi todas las unidades. Solo sobrevivieron 13.
3. Saab-Lancia 600 (1980): El vikingo friolero Saab necesitaba un coche nuevo y Lancia tenía el Delta. Decidieron vender el Delta en Suecia con el logo de Saab, prometiendo "temperamento latino y calidad sueca". Fue un desastre. El acero italiano de la época se oxidaba con la sal de las carreteras suecas y la calefacción no estaba pensada para el clima ártico. Además, la electrónica italiana enloquecía con la humedad escandinava. Casi arruina la reputación de Saab.
4. Alfa Romeo Arna (1983): El mundo al revés La lógica dictaba unir la fiabilidad japonesa con el diseño italiano. Pero hicieron lo contrario: usaron la carrocería del soso Nissan Cherry y le metieron la mecánica y electrónica caprichosa del Alfasud. Para colmo, las carrocerías se fabricaban en Japón y se enviaban a Nápoles para ser ensambladas por mano de obra sin experiencia. El coche era feo y se rompía constantemente.
5. Cadillac Allanté (1987): El puente aéreo más caro GM quería un rival para el Mercedes SL y contrató a Pininfarina. El problema fue logístico: Pininfarina fabricaba las carrocerías en Turín y las enviaban a Detroit en aviones Boeing 747 modificados (56 carrocerías por vuelo). Esta locura, conocida como el "Puente Aéreo Allanté", encareció el coche hasta los 54.000 dólares. Aunque no era mal coche, el Mercedes llegaba en barco, era mejor y más barato.
6. Chrysler TC by Maserati (1989): Un pacto de amigos Lee Iacocca y Alejandro de Tomaso decidieron colaborar. Usaron la plataforma del humilde Dodge Daytona, enviaron las piezas a Milán y Maserati las ensambló con cuero caro. El resultado costaba 33.000 dólares pero parecía un Chrysler LeBaron de 12.000. Fue un fracaso económico monumental que costó a Chrysler más de 600 millones de dólares.
7. Honda Crossroad (1993): Cuando Honda pierde aceite En plena fiebre SUV, Honda no tenía un todoterreno. Su solución fue traer el Land Rover Discovery, ponerle la "H" de Honda y llamarlo Crossroad. No cambiaron nada más. El choque cultural fue brutal: los clientes japoneses, acostumbrados a la fiabilidad absoluta, se encontraron con un coche inglés que dejaba manchas de aceite y tenía fallos eléctricos. Honda tuvo que recomprarlos y pedir perdón.
8. Cadillac Catera (1997): El pato que hacía Zig Cadillac intentó rejuvenecer su imagen importando el Opel Omega alemán a EE. UU. El coche no estaba mal, pero el marketing fue atroz. Usaron el eslogan "The Caddy that Zigs" y una mascota: un pato de dibujos animados. Nadie entendió qué hacía un Opel con un pato en un concesionario de lujo. Además, sufría problemas de fiabilidad y sobrepeso.
9. Aston Martin Cygnet (2011): La trampa legal Para cumplir con las normativas de emisiones europeas, Aston Martin cogió el pequeño Toyota iQ, le puso una parrilla propia, forró el interior de cuero y lo vendió por casi 40.000 euros (el triple que el Toyota). Mecánicamente era idéntico (98 CV). Fue una maniobra cínica para bajar la media de emisiones de la marca, aunque hoy son piezas de colección por su rareza.
10. Mercedes-Benz Clase X (2017): La estrella estrellada Mercedes quiso entrar en el mercado de las Pick-up usando la base de la Nissan Navara. Le cambiaron el frontal y el interior, pero la gente se dio cuenta de que era una Nissan con sobreprecio. Nadie quiso pagar el "impuesto de la estrella" por una herramienta de trabajo japonesa disfrazada. La producción se canceló apenas dos años después de su lanzamiento.