Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado. Llevo muchos años trabajando en la prensa del motor y sigo disfrutando como el primer día, sin perder la ilusión. Escucha mi podcast y lo verás... o lo oirás.
ORDEN de ENCENDIDO: La partitura invisible
February 08, 2026
21:40
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Cuando hablamos de coches, solemos centrarnos en cifras que lucen bien en una ficha técnica: caballos de potencia, par motor, número de cilindros o milisegundos en el cambio de marchas. Sin embargo, existe un factor crítico que la mayoría de los aficionados e incluso muchos expertos pasan por alto, y es el responsable directo de que un motor sea refinado o rudo, de que suene como un trueno o como un violín: el orden de encendido.
Un motor de combustión interna es, en esencia, una sucesión de explosiones violentas controladas. Para que un motor de cuatro tiempos complete su ciclo (admisión, compresión, explosión y escape), el cigüeñal debe dar dos vueltas completas, es decir, 720 grados de giro. El reto de los ingenieros es repartir las explosiones de todos los cilindros de la forma más equitativa posible dentro de esos 720 grados.
Si las explosiones ocurrieran de forma desordenada o todas a la vez, las fuerzas resultantes serían tan destructivas que el motor se desintegraría o vibraría hasta aflojar cada tornillo del chasis. Por ello, el orden de encendido actúa como un director de orquesta.
4 Cilindros: El equilibrio del 1-3-4-2
En el motor más común del mundo, el de cuatro cilindros en línea, el estándar de oro es la secuencia 1-3-4-2. Podríamos pensar que lo lógico sería un orden secuencial (1-2-3-4), pero esto crearía un efecto de "caballito" longitudinal. Al explotar los cilindros uno tras otro desde un extremo del motor al otro, la vibración sería insoportable. Al utilizar el orden 1-3-4-2, los ingenieros logran saltar de un extremo al centro-derecha, luego al otro extremo y finalmente al centro-izquierda, cancelando las fuerzas de inercia y protegiendo el cigüeñal de la fatiga.
El misticismo de los 5 cilindros
El motor de 5 cilindros, famoso en marcas como Audi y Volvo, posee un orden de encendido (1-2-4-5-3) que es pura magia para los oídos. Al dividir los 720 grados entre cinco, hay una explosión cada 144 grados. Dado que el tiempo de expansión de un cilindro dura casi 180 grados, se produce un solapamiento: antes de que un cilindro deje de empujar, el siguiente ya ha encendido.
V6: La búsqueda del ritmo perdido
El motor V6 ha sido históricamente uno de los más complicados de diseñar. Para que sea perfecto, la "V" debería ser de 60 grados para permitir explosiones cada 120 grados exactos. Sin embargo, la historia nos ha dejado ejemplos de motores "cojos".
Al mantener el ángulo de 90 grados del V8 original pero con solo seis pistones, el orden de encendido quedó descompensado, provocando explosiones en intervalos irregulares (90º... 150º...). El resultado fue un motor que vibraba y sonaba "roto".
La batalla de los V8: Cross-plane vs. Flat-plane
Aquí es donde el orden de encendido explica la diferencia entre un Muscle Car americano y un superdeportivo italiano.
Cigüeñal en Cruz (Cross-plane): Es el diseño del V8 americano clásico (Corvette, Mustang) y de los grandes sedanes alemanes. Su orden de encendido (1-8-7-2-6-5-4-3) hace que, en ciertos momentos, dos cilindros del mismo banco exploten consecutivamente. Esto crea una interferencia de gases en el colector de escape; los pulsos chocan entre sí creando el famoso borboteo sincopado y grave. Es el sonido de la potencia bruta y la turbulencia.
Cigüeñal Plano (Flat-plane): Es el diseño de Ferrari y de los motores de competición. Es, esencialmente, dos motores de 4 cilindros unidos. Su orden (1-8-3-6-4-5-2-7) siempre alterna entre el banco izquierdo y el derecho. Nunca se repite lado, por lo que los gases de escape fluyen sin interferencias. Esto genera una nota de escape limpia, aguda y permite que el motor suba de vueltas de forma frenética, alcanzando regímenes imposibles para un V8 convencional.
V10 y V12: La aristocracia mecánica
El V10 es un motor inherentemente inestable que requiere una gestión del orden de encendido muy precisa para controlar su enorme par motor. Aunque se asocia a veces con motores pesados, diseños como el del Viper (perfeccionado por Lamborghini) demostraron que su secuencia de encendido puede ofrecer un carácter salvaje.
Finalmente, el V12 representa la perfección absoluta. Se puede ver como dos motores de 6 cilindros en línea unidos. Dado que el 6 en línea ya está equilibrado por naturaleza, el V12 es la suavidad total. En su secuencia de encendido, siempre hay tres cilindros empujando simultáneamente en diferentes fases. No hay golpes de potencia, sino un flujo continuo y eterno, similar al de una turbina de avión.