Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado. Llevo muchos años trabajando en la prensa del motor y sigo disfrutando como el primer día, sin perder la ilusión. Escucha mi podcast y lo verás... o lo oirás.

LAMBORGHINI DIABLO: ¡La guerra de los despachos!

June 18, 2026 23:14 4.11 MB ( 18.2 MB less) Downloads: 0
Lamborghini Diablo: El hijo “bastardo” de Gandini “Un Lamborghini debe ser capaz de recibir una multa por exceso de velocidad… incluso estando aparcado”. Esta filosofía de Ferruccio Lamborghini marcó el camino, pero cuando llegó el delicado momento de buscarle un sustituto al mítico Countach, Ferruccio ya no era el dueño de la marca. Reemplazar a un mito no es fácil, y la sucesión se convirtió en una auténtica batalla de despachos llena de traiciones corporativas, una gestación que fue un infierno y hasta piezas japonesas ocultas. Descubre todos los secretos inconfesables del Lamborghini Diablo. El Proyecto 132 y la invasión de Detroit A mediados de los ochenta, Lamborghini caminaba por el alambre de la quiebra. El Countach, aunque legendario, empezaba a quedarse atrás frente a rivales como el Porsche 959 o el Ferrari F40. Así nació en secreto el Proyecto 132, con un objetivo claro: ser el primer coche de producción en serie en superar los 315 km/h. Para ello, contaron con el ingeniero Luigi Marmiroli y el lápiz mágico de Marcello Gandini. Sin embargo, en 1987, el gigante estadounidense Chrysler compró Lamborghini. De la noche a la mañana, los artesanos italianos pasaron a depender de las calculadoras de Detroit, chocando frontalmente con la mentalidad purista de Sant'Agata Bolognese. Guerra de despachos: La venganza de Gandini Cuando Gandini presentó su diseño a escala real, los ejecutivos americanos entraron en pánico. Era un coche demasiado radical y afilado. Chrysler impuso que su propio equipo en Detroit "civilizara" el diseño, redondeando esquinas y modificando el habitáculo original. El resultado desató la furia de Gandini. Sintiendo que su obra había sido profanada, tomó sus preciados planos originales, abandonó el proyecto dando un portazo y se los entregó a Claudio Zampolli y Giorgio Moroder. Así, el verdadero diseño puro de Gandini vio la luz fuera de la marca como el exótico Cizeta-Moroder V16T. Una de las mayores venganzas de la historia de la automoción. Bautismo a 325 km/h Mientras los egos chocaban en los despachos, el equipo de ingeniería trabajaba contrarreloj: -El Corazón: Un motor V12 de 5.7 litros que entregaba 492 caballos de potencia bruta, sin filtros ni ayudas electrónicas. -La Puesta a Punto: El campeón de rallyes Sandro Munari se encerró en la pista oval de Nardò para evitar que el coche "despegara" del asfalto a altas velocidades. -El Resultado: Durante las pruebas, el Diablo pulverizó a la competencia alcanzando una velocidad máxima oficial de 325 km/h. -Fiel a la tradición, fue bautizado como "Diablo" en honor a un feroz toro del Duque de Veragua del siglo XIX. La evolución del toro indomable A lo largo de los años 90, el Diablo sufrió transformaciones clave para sobrevivir a los continuos cambios de dueños de la marca: 1993 - El Diablo VT: Para domar el salvajismo del modelo original, los ingenieros adaptaron el sistema de tracción a las cuatro ruedas del todoterreno LM002, añadiendo además dirección asistida y suspensión controlada electrónicamente. 1995 - El Diablo SV (Super Veloce): Bajo el mando del fondo indonesio Megatech, nació esta versión más ligera, barata, potente (510 CV) y radical, eliminando la tracción total. 1999 - El secreto de Audi y Nissan: Con Audi ya al mando de la compañía y la prohibición de los faros escamoteables, Lamborghini necesitaba ópticas fijas pero no tenía presupuesto. En un acto de picaresca brillante, compraron faros del Nissan 300ZX y taparon el logotipo japonés grabado en el cristal con una elegante tira de fibra de carbono. Así nació el agresivo frontal del Diablo GT. 2001 - El Diablo VT 6.0: El canto del cisne. Audi impuso un control de calidad férreo. El motor creció hasta los 6.0 litros y 550 caballos, y el coche se convirtió en el Diablo más refinado, lujoso y fiable de la historia, cerrando su ciclo antes de dar paso al Murciélago. Conclusión El Lamborghini Diablo fue el superviviente nato de las batallas corporativas más feroces de los 90. Uniendo el brutal legado italiano con los recursos de Chrysler y Audi, se coronó como el último superdeportivo verdaderamente indomable de la historia automotriz.