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¿Van a DESAPARECER los SUV? ¡SÍ!

July 12, 2026 19:14 3.6 MB ( 14.87 MB less) Downloads: 0
Hace apenas unos años esta pregunta habría parecido absurda. Los SUV han conquistado el mercado mundial hasta convertirse en el tipo de automóvil preferido por millones de conductores. Han desplazado a las berlinas, han reducido la presencia de los monovolúmenes y han transformado por completo la oferta de los fabricantes. Sin embargo, lo que hoy parece una tendencia imparable podría estar acercándose a un punto de inflexión. En este vídeo analizamos las razones por las que el reinado de los SUV podría entrar en declive durante los próximos años. No hablamos de una desaparición inmediata ni de una prohibición generalizada, sino de un cambio profundo en las condiciones técnicas, económicas y regulatorias que han favorecido su éxito durante las últimas dos décadas. La llegada masiva del coche eléctrico está alterando muchas de las reglas tradicionales de la industria. En un vehículo de combustión, la aerodinámica siempre ha sido importante, pero la baja eficiencia del motor ocultaba parte de sus efectos. En cambio, en un coche eléctrico la resistencia al aire se convierte en uno de los factores más determinantes para la autonomía. Y aquí los SUV parten con una clara desventaja: son más altos, tienen una mayor superficie frontal y suelen presentar peores coeficientes aerodinámicos que las berlinas o los familiares tradicionales. Esta realidad obliga a los fabricantes a compensar esa ineficiencia instalando baterías cada vez más grandes. Pero las baterías son caras, pesadas y complejas de fabricar. El resultado es un círculo vicioso donde más peso exige más batería y más batería incrementa todavía más el peso del vehículo. Una solución que puede funcionar en el segmento premium, pero que resulta mucho más difícil de sostener cuando se busca ofrecer vehículos eléctricos asequibles para el gran público. A este problema se suma la creciente presión de las ciudades. Cada vez más administraciones están cuestionando el impacto que tienen los vehículos de gran tamaño sobre el espacio público. Las plazas de aparcamiento, las calles y muchas infraestructuras urbanas fueron diseñadas para automóviles considerablemente más pequeños que los actuales. La consecuencia es una convivencia cada vez más complicada entre coches que no dejan de crecer y ciudades que mantienen las mismas dimensiones de siempre. También analizamos el debate sobre la seguridad. Aunque muchos conductores perciben los SUV como vehículos más seguros para sus ocupantes, numerosos estudios han puesto el foco en los riesgos que presentan para peatones y usuarios vulnerables. La altura de los frontales, los ángulos muertos y las características de los impactos están provocando que organismos de seguridad y reguladores revisen sus criterios de evaluación para los próximos años. Otro aspecto fundamental es el endurecimiento constante de las normativas medioambientales. Los fabricantes deben reducir las emisiones medias de toda su gama y los vehículos más pesados y menos eficientes complican enormemente el cumplimiento de esos objetivos. Esto podría hacer que determinados modelos dejen de ser rentables debido a las penalizaciones económicas asociadas a sus emisiones y consumos. Más allá de la tecnología y la legislación, existe además un cambio cultural que no debe subestimarse. Igual que ocurrió con otras tendencias del pasado, algunos sectores de la sociedad comienzan a cuestionar la lógica de utilizar vehículos cada vez más grandes para desplazamientos cotidianos en entornos urbanos. La imagen del SUV como símbolo de éxito o estatus podría estar perdiendo fuerza frente a una nueva valoración de la eficiencia, la racionalidad y el aprovechamiento del espacio. El contexto económico también juega un papel importante. Con el aumento del coste de vida, la inflación y unos precios de los automóviles cada vez más elevados, muchos compradores empiezan a analizar con más detalle qué reciben realmente a cambio del sobreprecio asociado a un SUV. Cuando se comparan consumos, espacio útil, comportamiento dinámico y costes de utilización, las diferencias no siempre justifican el desembolso adicional. Por eso estamos viendo un renovado interés por formatos que parecían condenados al olvido. Las berlinas modernas y los vehículos familiares ofrecen en muchos casos una mejor eficiencia, una autonomía superior en versiones eléctricas, un comportamiento más refinado y una capacidad de carga comparable a la de muchos SUV medianos. Lo que durante años fue considerado anticuado podría convertirse de nuevo en una alternativa muy atractiva.