Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado. Llevo muchos años trabajando en la prensa del motor y sigo disfrutando como el primer día, sin perder la ilusión. Escucha mi podcast y lo verás... o lo oirás.
¡Cero filtros! MARCAS LEGENDARIAS que han perdido el RUMBO
August 02, 2026
20:04
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¡Alarma roja en el Garaje Hermético! Hoy venimos decididos a pisar charcos de los grandes y a criticar sin piedad a diez marcas legendarias que, ya sea por errores en los despachos, por regulaciones poco acertadas o por modas absurdas, han traicionado su alma. Hoy hablamos claro y, como siempre, con cero filtros.
Comenzamos con Alfa Romeo. De ser la referencia absoluta del "Cuore Sportivo" y la marca que enseñó al mismísimo Enzo Ferrari, ha pasado a lanzar el Junior: un coche fabricado en Polonia que, en esencia, es un Peugeot 2008 o un Opel Mokka con una parrilla triangular. La marca ha diluido su herencia técnica compartiendo plataformas generalistas y enterrando sus gloriosos motores históricos bajo montañas de SUVs.
BMW también nos duele en el corazón. Durante décadas, su eslogan "¿Te gusta conducir?" era un objetivo sagrado para sus ingenieros, regalándonos joyas como el M3 E46. Hoy, la junta directiva parece obsesionada con los excesos visuales para el mercado asiático. El ejemplo perfecto es el BMW XM, un mastodonte SUV híbrido enchufable de 2.710 kilos con parrilas gigantescas retroiluminadas. Han abandonado la ligereza y la pureza en favor de una ostentación tecnológica desmedida.
Llegamos a Maranello. Ferrari juró que jamás haría un SUV. Se lo perdonamos a regañadientes con el Purosangue porque mantuvieron un V12 atmosférico, pero el anuncio del Ferrari Luce, un SUV cien por cien eléctrico de cinco plazas, rompe los cimientos de la marca. Han sustituido el sonido inconfundible de sus escapes por altavoces que emiten ruido artificial para simular una emoción que ya no existe.
El caso de Jaguar es directamente un suicidio comercial. Dinamitaron su prestigio de elegancia británica eliminando el histórico emblema del felino saltando por unas letras geométricas sin alma. Paralizaron sus ventas en Europa para prepararse para una etapa eléctrica y ultracara, persiguiendo a un público que ni quiere ni puede pagar lo que piden, renegando de sus clientes tradicionales.
Lancia sufrió un lento asesinato corporativo. Tras dominar el Mundial de Rallyes con el Stratos, el 037 y el Delta Integrale, los gestores le cortaron el presupuesto, le pegaron el escudo a pesados modelos de Chrysler y hoy su anunciada resurrección se limita al nuevo Ypsilon, un utilitario que mecánicamente es un Peugeot 208 o un Opel Corsa.
Land Rover pasó de crear herramientas de trabajo indestructibles, capaces de cruzar desiertos y arreglarse con un martillo, a producir SUVs hipertecnológicos para el lujo extremo. Hoy se han convertido en sinónimo de problemas de fiabilidad y fallos de seguridad tan graves en sus llaves inteligentes que incluso algunas aseguradoras británicas se niegan a darles cobertura.
La traición definitiva a Colin Chapman la firma Lotus. Su mantra era restar peso para ser rápido en todas partes, dando vida a maravillas minimalistas de setecientos kilos. Tras ser adquirida por el gigante asiático Geely, nació el Lotus Eletre: un enorme SUV eléctrico fabricado en China que sobrepasa los 2.600 kilos y representa todo lo que su fundador detestaba.
Mercedes-Benz, a través de su división AMG, ha decidido matar el V8. La receta clásica de meter un motor descomunal y brutal en una berlina sobria ha sido sustituida en el actual C63 AMG por un motor de cuatro cilindros y dos litros acoplado a un pesadísimo sistema híbrido enchufable. El coche pesa una barbaridad, tiene un tacto sintético y suena a electrodoméstico.
Mitsubishi, el coloso japonés que dominaba el Dakar con el Montero y los rallyes con el Lancer Evolution, cayó tras escándalos corporativos y fue absorbida por la alianza Renault-Nissan. Los contables tomaron el mando, mataron sus mitos y hoy, si vas a comprar un Colt o un ASX, te entregan un Renault Clio o un Captur a los que solo les han cambiado el logo.
Cerramos con Porsche. Salvaron los muebles con el Cayenne, pero hoy es fundamentalmente una fábrica de SUVs y grandes berlinas que usa sus enormes beneficios para mantener vivo al 911. Sin embargo, el rumbo purista se agota: han convertido al Macan en un coche exclusivamente eléctrico y la nueva generación del 911 ya incorpora un sistema híbrido que añade peso y complejidad electrónica al icono de Stuttgart.
En conclusión, el pragmatismo despiadado, las absurdas regulaciones impuestas desde los despachos y la obsesión por el beneficio económico han desfigurado los valores de estas marcas. El alma de un coche se mide en lo que te hace sentir al encender el motor en una mañana fría, y tristemente, parece que se han olvidado de ello.