Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado. Llevo muchos años trabajando en la prensa del motor y sigo disfrutando como el primer día, sin perder la ilusión. Escucha mi podcast y lo verás... o lo oirás.

La desconocida HISTORIA del automóvil en RUSIA

August 18, 2026 21:13 3.92 MB ( 16.46 MB less) Downloads: 0
¿Pensabas que la historia del automóvil en Rusia se limita a vehículos cuadrados y camiones toscos? En este vídeo desmontamos ese mito para sumergirnos en un universo lleno de lujo zarista, copias descaradas, ingenio de supervivencia y proyectos de competición que desafiaron a Occidente. Los Inicios: Lujo, Carreras y Zares La historia del motor en Rusia arrancó casi a la par que la del propio automóvil mundial. En 1896, ingenieros rusos ya presentaban sus primeros vehículos. Sin embargo, el verdadero esplendor llegó de la mano de Russo-Baltique, una marca que se convirtió en sinónimo de extrema robustez y calidad, capaz de coronar el Vesubio o de competir en el mítico Rally de Montecarlo recorriendo miles de kilómetros en pleno invierno. Mientras tanto, el Zar Nicolás II demostraba ser un auténtico apasionado del motor, atesorando uno de los garajes imperiales más impresionantes del mundo con modelos de Rolls-Royce, Mercedes y Delaunay-Belleville. La Era Soviética: Copias, Licencias y el Pacto con Fiat La Revolución de 1917 cambió el lujo por la necesidad de motorizar a todo un país rápidamente. La nueva estrategia soviética combinó pragmatismo y espionaje industrial, sin reparos en adaptar diseños occidentales: GAZ-A: El primer gran coche de masas fue esencialmente un Ford Modelo A fabricado bajo licencia. Moskvitch 400: Nacido tras desmantelar por completo una fábrica de Opel en Alemania como reparación de guerra y llevarla pieza a pieza a Moscú. ZIS-110: La limusina blindada del Kremlin, inspirada descaradamente en los Packard americanos que tanto le gustaban a Stalin. Años más tarde, la necesidad de un verdadero "coche del pueblo" llevó a un acuerdo histórico con Fiat. El resultado fue el mítico Lada, basado en el Fiat 124, pero con más de 800 modificaciones vitales para sobrevivir al durísimo clima ruso. Esto incluía acero más grueso, suspensión elevada y la icónica toma frontal para acoplar una manivela de arranque en los peores inviernos siberianos. Proyectos Secretos y Competición Más allá de los coches de calle, la industria rusa desarrollaba verdaderas joyas a puerta cerrada: Ladas de la KGB: Vehículos aparentemente normales equipados con motores rotativos Wankel increíblemente potentes diseñados específicamente para persecuciones a alta velocidad. Éxitos en Rally: Los robustos Moskvitch demostraron su dureza legendaria en competiciones internacionales de máxima exigencia como el Maratón Londres-Sídney. Superdeportivos Inesperados: Desde el "Laura", un proyecto casero de garaje con puertas de ala de gaviota que asombró al propio Gorbachov, hasta el intento de la marca Marussia de triunfar en la Fórmula 1 moderna. La Nueva Rusia y el Orgullo Industrial Tras el caos que supuso la caída de la URSS, la industria actual busca renacer. Lada ha logrado sobrevivir modernizando su gama mediante alianzas internacionales, y marcas nostálgicas como Moskvitch vuelven a las calles con tecnología renovada. Pero el símbolo definitivo del nuevo poder industrial es Aurus, la nueva marca de ultra-lujo encargada de crear las imponentes limusinas presidenciales blindadas, diseñadas para competir frente a frente con colosos como Rolls-Royce y Bentley. La historia automovilística rusa es el espejo de su propia evolución política y social. Una aventura llena de adaptación, brillantez y pasión por el motor que demuestra que las cuatro ruedas no entienden de ideologías. ¡Abróchate el cinturón y disfruta del viaje!