Materia Oscura es un programa especializado en Ciencia del periodista José Manuel Nieves. Universo, física, hallazgos, nuevas investigaciones... Todo pasa por el tamiz de Nieves.
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Coffee Break: Señal y Ruido
Coffee Break: Señal y Ruido es la tertulia semanal en la que, medio en broma medio en serio, repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Separando la paja del trigo o, como nos gusta decirlo, la señal del ruido, nos leemos los papers para que usted no tenga que hacerlo. Sírvete un café y acompáñanos en nuestra tertulia. Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.
Data Viz Today
Helping you become a more effective information designer.
You want to create effective data visualizations. That’s hard work. There are so many decisions to make, like chart type, annotations, and color!
Will this podcast help?
Host and fellow data viz designer Alli Torban is in the trenches with you. She shares the latest tools and methods that she’s discovered while on the job and interviewing top designers.
If you’re an analyst, journalist, or designer who wants to hone your skills with specific tactics, then this show could be just what you need.
Radiolab
Radiolab is on a curiosity bender. We ask deep questions and use investigative journalism to get the answers. A given episode might whirl you through science, legal history, and into the home of someone halfway across the world. The show is known for innovative sound design, smashing information into music. It is hosted by Jad Abumrad, Lulu Miller, and Latif Nasser.
Confirmado, las corrientes oceánicas se paran, ¿nos acercamos al colapso?
No es la primera vez que los científicos avisan. En el Atlántico, el sistema de circulación de las corrientes oceánicas, conocido como AMOC, (Circulación de reversión meridional del Atlántico), una auténtica 'cinta transportadora' de agua de la que forma parte la corriente del Golfo, se está ralentizando peligrosamente e incluso amenaza con detenerse por completo, lo que supondría una auténtica catástrofe climática en ambas orillas del océano.
Un 'agujero' sin estrellas en la galaxia
Los astrónomos no podían dar crédito a lo que estaban viendo: una enorme 'cavidad' en medio de la Vía Láctea, en cuyo interior no había ni una sola estrella.
Hormigas y leones
Hay veces que un acontecimiento pequeño tiene grandes consecuencias. Un estudio pionero ha demostrado cómo la invasión de una nueva especie de hormiga obligó a los leones de una reserva africana a cambiar de forma drástica su conducta depredadora.
¿Un mundo como el nuestro?
Está a solo 73 años luz de distancia, es decir, aquí mismo en términos astronómicos. Se llama HD 63433-d y es el planeta más cercano a su estrella de los tres que se conocen en ese mismo sistema, situado en la constelación de la Osa Mayor.
Buscando a ET. ¿Dónde está todo el mundo?
Volvemos a intentarlo. Y esta vez con más fuerza que nunca. El último esfuerzo anunciado por SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), en efecto, incorpora tecnologías y capacidades nunca usadas hasta ahora para averiguar si hay alguien 'ahí fuera'
La galaxia que no era una, sino dos
El primero que dejó constancia escrita de su existencia fue el italiano Antonio Pigafetta, noble de cuna, geógrafo, aventurero y miembro de la expedición de Magallanes que dio la vuelta al mundo entre 1519 y 1522. En sus escritos, Pigafetta se refiere a una 'nube de niebla' en los cielos nocturnos del hemisferio sur. Hoy conocemos esa región como 'Nubes de Magallanes' y sabemos que se trata de dos pequeñas galaxias satélites de nuestra Vía Láctea. ¿Pero es realmente así?
¿Hay relación entre las extinciones de especies y los cambios orbitales?
Desde que la vida salió de los océanos, hace unos 500 millones de años, y se extendió por todos los continentes, la Tierra ha sufrido un buen número de extinciones masivas, cinco de ellas especialmente graves, ya que acabaron en cada ocasión con más del 80% de la vida existente, y el resto no tanto, aunque sí lo suficiente como para comprometer hábitats completos y llevar a la extinción a un porcentaje significativo de especies. Entre las cinco más destructivas, la mayor extinción fue sin duda la que tuvo lugar hace 251 millones de años, en la frontera entre el Pérmico y el Triásico, cuando más del 90% de las especies vivas desaparecieron para siempre. Su causa fue el brusco cambio climático provocado por una actividad volcánica desenfrenada y nunca vista en la historia de nuestro planeta. La combinación entre vulcanismo y cambio climático se repitió después en otras ocasiones, incluso en la última gran extinción masiva, 'rematada' por el impacto de un asteroide hace 66 millones de años pero que ya venía gestándose con las erupciones que dieron origen a los 'traps del Decán', una provincia ígnea de 500.000 km cuadrados de lava y 2 km de espesor. Durante aquella última gran extinción desaparecieron los dinosaurios, y con ellos más del 75% de todas las especies vivas en aquél momento. Ahora, un nuevo estudio dirigido por el biólogo Michael Rampino, de la Universidad de Nueva York, concluye que, por lo menos durante los últimos 260 millones de años, todas las extinciones masivas que han afectado a la Tierra fueron causadas, sin excepción, por erupciones volcánicas masivas y las crisis ambientales resultantes. Pero no solo eso, sino que esas erupciones, y sus consecuencias, se repiten cíclicamente, una vez cada entre 26 y 33 millones de años, y coinciden con una serie de cambios en la órbita de la Tierra que siguen el mismo patrón cíclico.
Una IA que piensa como nosotros
Inspirándose en la forma de funcionar del cerebro humano, un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern, el Boston College y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha desarrollado un nuevo transistor sináptico capaz de pensar en un nivel muy superior a todo lo existía hasta ahora.
¿Un exoplaneta en pleno Sistema Solar?
Puede que, después de todo, no sea necesario esperar cientos de años hasta que seamos capaces de recorrer distancias de años luz para visitar un exoplaneta, un mundo formado alrededor de otra estrella. Y la razón es que podría haber uno, incluso varios, aquí mismo, en nuestro propio Sistema Solar. Se trataría, según un nuevo modelo de evolución planetaria puesto a punto por el astrofísico de la Universidad de Princeton Amir Siraj, de un planeta del tamaño de Marte, 'robado' por el Sol a otra estrella durante su juventud y que, desde entonces, ha permanecido oculto en los confines de nuestro propio sistema. El estudio, que se publicará próximamente en 'The Astrophysical Journal Letters', puede ya consultarse en el servidor de prepublicaciones ArXiv.
La estrella que llegó de otra galaxia
No resulta fácil ser una estrella en el superpoblado centro de la Vía Láctea. Bajo el dominio directo de Sagitario A*, su gran agujero negro central, el corazón galáctico vive constantemente sometido a unas fuerzas gravitatorias descomunales. Lo cual, unido al hecho de que la densidad estelar es mayor allí que en cualquier otra parte, lleva frecuentemente a las estrellas a chocar entre sí, o a acercarse unas a otras hasta el punto de 'robarse' sus masas, o a empujarse hacia trayectorias mortales que, a veces, las llevan directamente a las fauces siempre abiertas del agujero negro. En el centro galáctico, las estrellas no viven mucho, apenas unos pocos millones de años, y suelen terminar sus días de forma violenta.
Un 'río de estrellas' en medio del vacío
La inesperada corriente estelar, de 1,7 millones de años luz de largo, fue descubierta en el espacio intergaláctico del cúmulo de Coma, a 300 millones de años luz de distancia
En busca del agua perdida
Se parece al título de una película, pero es algo muy real. Desde 1942, hace más de 80 años, los científicos buscan en el océano Atlántico una masa de agua que no encuentran, una que es diferente a las demás.
La estrella que iba a destruir la Tierra
Hace algo más de un año, en junio de 2022, un equipo de astrónomos que estudiaba la estrella enana blanca WD 0810-353 con datos del telescopio espacial Gaia calculó su trayectoria y predijo que ese astro errante atravesaría nuestro Sistema Solar dentro de 29.000 años. Desde luego, una mala noticia para los humanos del futuro. La estrella, en efecto, pasaría muy cerca del Sol, desestabilizando las órbitas de numerosos objetos de la nube de Oort y lanzando algunos contra nuestro planeta
Ío, el mundo más volcánico del Sistema Solar
La nave Juno, que desde 2016 estudia el planeta gigante y ahora se centra en sus lunas, empezando precisamente por Ío, ha sobrevolado su paisaje volcánico cada vez más de cerca, lo suficiente como para identificar un total de 266 volcanes activos en su superficie. Todos ellos, según los investigadores, conectados a un vasto océano global y subterráneo de magma."Ío es el cuerpo celeste más volcánico que conocemos en nuestro sistema solar -afirmó Scott Bolton, investigador principal de Juno, en mayo de 2023, cuando la nave llegó a unos 35.500 kilómetros de Io-. Al observarlo a lo largo del tiempo, podemos ver cómo varían los volcanes: con qué frecuencia entran en erupción, qué tan brillantes y calientes son, si están vinculados a un grupo o si actúan en solitario, y si la forma del flujo de lava cambia".
La señal de radio más lejana
Se trata de uno de los estallidos rápidos de radio (FRB) más potentes detectados hasta ahora, y se acaba de confirmar que también el más lejano. Con su ayuda, los científicos podrán detectar la 'materia perdida' del UniversoLa emisión duró apenas una milésima de segundo. Pero en ese breve lapso de tiempo, una súbita ráfaga de radio espacial (FRB por sus siglas en inglés) liberó una cantidad de energía equivalente a la que el Sol es capaz de producir en 30 años. El estallido, denominado FRB 20220610A, fue captado el pasado 10 de junio de 2022 por el radiotelescopio ASKAP, una red de 36 antenas de radio de 12 metros cada una situada en Australia, pero entonces no fue posible determinar su origen.Ahora, más de un año después, un equipo internacional de científicos ha sido capaz de localizar la fuente de aquel suceso. Usando el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile, los investigadores pudieron comprobar que FRB 20220610A es la ráfaga rápida de radio más distante (y por lo tanto más antigua) jamás detectada. De hecho, inició su viaje hacia nosotros hace 8.000 millones de años, mucho antes de que el Sol y la Tierra empezaran siquiera a existir. A esa increíble distancia, que multiplica por dos la del hasta ahora FRB más lejano, la poderosa ráfaga es, también, una de las más energéticas observadas hasta ahora.El impactante descubrimiento, llevado a cabo por un equipo internacional de científicos dirigido por Stuart Ryder y Ryan Shannon, de las universidades australianas Macquaire y Swinburne, se acaba de publicar en la revista 'Science'.