Materia Oscura es un programa especializado en Ciencia del periodista José Manuel Nieves. Universo, física, hallazgos, nuevas investigaciones... Todo pasa por el tamiz de Nieves.
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Science Vs
There are a lot of fads, blogs and strong opinions, but then there’s SCIENCE. Science Vs is the show from Gimlet that finds out what’s fact, what’s not, and what’s somewhere in between. We do the hard work of sifting through all the science so you don't have to and cover everything from 5G and Pandemics, to Vaping and Fasting Diets.
Entiende Tu Mente
Seguro que a lo largo del día tienes 20 minutos. Elige el momento y nosotros te prometemos ayudarte a entenderTE y entenderLES mejor.| Cuarta temporada, gratis, solo en Spotify. |Entiende Tu Mente es un podcast de psicología que, de una manera amena, te cuenta cómo funciona nuestra mente. Con las voces de Molo Cebrián -podcaster y estudiante de psicología-, Luis Muiño -Psicólogo y uno de los divulgadores de esta temática más conocidos en España-, Mónica González -Coach y profesora universitaria-, Rober Mengual -psicólogo clínico al que escuchas en la sección Apuntes de Psicología- y, lo más importante, con los mensajes de los oyentes del podcast que nos proponen nuevos temas cada semana.
El Siglo 21 es Hoy
Un pódcast a fondo sobre tecnología, ciencia y entretenimiento (no siempre en ese orden). Ganador de 2 Latin Podcast Awards y del Premio Nacional de Periodismo CPB 2022. Los episodios de este pódcast son monólogos divertidos para aprender sobre gadgets, apps, consejos tecnológicos, series en Netflix, Amazon Prime, HBO Max, Disney+, Star+; y aplicativos para Android y para iOS. Y mucho de Apple, Android, Windows y Chromium. También ciencias, astronomía y satélites con tono entretenido. El pódcast "El Siglo 21 es Hoy" se publica desde Bogotá, y casi siempre incluye el paisaje sonoro espontáneo de la ciudad. Por favor usa auriculares para disfrutar el paisaje sonoro. Es presentado por Félix Riaño, @LocutorCo hablando en tono familiar sobre la vida cotidiana llena de tecnología para productividad y entretenimiento. Félix es el mismo que habla de noticias en El Primer Café de El Tiempo y Spotify Studios. Ese es él en su faceta más seria. Allá habla de noticias de actualidad y aquí habla de todo lo que aprende de series, astronomía, apps y tecnología. ¡Manda tus comentarios aquí o en https://instagram.com/LocutorCo !
El mayor vacío del Universo
A 700 millones de años luz de la Tierra existe una colosal región esférica de 330 millones de años luz de diámetro que desafía todo lo que sabemos sobre la estructura a gran escala del cosmos. La Vía Láctea, nuestro hogar, se encuentra situada en uno de estos vacíos de baja densidad, conocido como el Vacío KBC, o el Agujero Local. Sin embargo, ninguno de los vacíos que hemos logrado cartografiar se acerca en magnitud al Vacío de Boötes. Un equipo de investigadores estaba realizando un sondeo rutinario de corrimiento al rojo cuando descubrieron este leviatán en 1981. Esto sacudió a la comunidad astronómica. Publicaron sus hallazgos en la prestigiosa revista The Astrophysical Journal Letters, en un artículo que llevaba por título una pregunta cargada de incredulidad: "¿Un vacío de un millón de megapársecs cúbicos en Boötes?" Y es que, al cruzar los datos de su mapeo tridimensional, los astrónomos se dieron cuenta de que había un "hoyo" en el cielo. Observaron que una interpretación altamente plausible, que posteriormente fue confirmada como correcta de toda la información recogida era que esa descomunal área del espacio estaba, simple y llanamente, «casi desprovista de galaxias».
Las abejas aprueban en matemáticas
Los seres humanos creemos que ciertas habilidades, como el arte, la filosofía o, sobre todo, las matemáticas, son un coto privado y exclusivo de nuestra especie o, como mucho, de algunos primates muy desarrollados. Sin embargo, un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B demuestra lo contrario. Un equipo de etólogos comprobaron en numerosos experimentos que las abejas poseían una mente matemática sorprendente, capaz de sumar, restar y comprender el concepto del «cero». Sin embargo, en ciencia, cuando haces una afirmación extraordinaria, necesitas pruebas extraordinarias que la demuestren. Y entonces, de repente, todo se vino abajo. Un grupo de científicos publicó un estudio demoledor que mantenía que las abejas nos estaban engañando. Los críticos, de hecho, argumentaban que las abejas no estaban utilizando pistas numéricas reales para resolver las pruebas, sino que se estaban guiando por simples trucos visuales. Por ello, un equipo internacional liderado por el doctor Mirko Zanon, del Centro de Ciencias de la Mente y el Cerebro de la Universidad de Trento, y la doctora Scarlett Howard, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Monash en Australia, decidieron poner fin a este debate. Gracias a una nueva perspectiva, concluyeron que las abejas no están haciendo trampas. No están reaccionando ciegamente a los bordes o al tamaño de la mancha de color. Están contando.
Un hallazgo en Burgos de hace 700.000 años
Pero lo que aquellos homíninos no podían ni siquiera imaginar mientras tallaban la piedra junto al Arlanza, es que sus herramientas, abandonadas en el fango, iban a ser descubiertas 700.000 años después. Y que ese descubrimiento iba a hacer que los cimientos de la prehistoria europea se tambalearan. Y es que, queridos amigos, la noticia que hoy nos ocupa es de esas que obligan a reescribir los libros de texto. El Equipo Investigador de los yacimientos de Atapuerca, junto a un equipo multidisciplinar de varias instituciones —como el IPHES, el CENIEH y la Universidad de Burgos— acaba de publicar un estudio en revista 'Quaternary Science Reviews' con el hallazgo, en el yacimiento de Revilleja de Valparaíso, de trece de estas herramientas de piedra. Trece piezas que constituyen la evidencia más antigua conocida hasta ahora en la península ibérica del llamado Achelense clásico de origen norteafricano.
Aquí está casi toda el agua de la Luna
Durante su viaje alrededor de la Luna, la tripulación de la Artemis II ha estado utilizando cámaras digitales de altísima resolución, equipadas con sensores CMOS ultraprecisos, para fotografiar la superficie lunar como nunca antes la habíamos visto. Han capturado la impresionante Cuenca Oriental, un cráter de impacto colosal de casi mil kilómetros de diámetro, y han fotografiado el lado oculto de nuestro satélite con un nivel de detalle que corta la respiración. Estas imágenes de alta resolución van a servir para localizar las regiones más privilegiadas de la Luna. Regiones donde podremos establecer nuestras futuras bases y acceder a esas reservas de agua y de Helio-3 de las que tanto se habla. Y aunque China nos lleve la delantera, sabemos, por observaciones de misiones como la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, que el agua existe allí en forma de hielo. Pero su origen y su distribución han sido un auténtico misterio que ha desconcertado a los científicos durante décadas. No obstante, un nuevo estudio internacional publicado en Nature Astronomy ha revelado que el agua se acumuló lentamente, gota a gota, a lo largo de un período asombroso de unos 3.000 a 3.500 millones de años en cráteres muy profundos de los polos lunares llamados “trampas de frío”.
¿Quién construyó estos enormes túneles en Sudamérica?
Durante la última década, los investigadores han estado mapeando más de 1.500 túneles gigantescos. Se trata de conductos que alcanzan casi los 600 metros de longitud con una altura y anchura suficientes para que entre una persona. Sin embargo, la forma y la estructura de estos túneles no encajan con ninguna formación natural o humana conocida. Además, las paredes no son irregulares, como las de una cueva kárstica. La sección transversal de estos túneles es perfectamente circular o elíptica. Tienen ramificaciones que suben y bajan con una planificación casi urbanística. Y para acabar, las duras paredes de roca arenisca y roca volcánica están completamente cubiertas de marcas de garras, aunque Heinrich Frank, un veterano geólogo de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul en Brasil, asegura que los animales excavadores no tuvieron nada que ver. Para encontrar una respuesta, los científicos tuvieron que jugar a ser detectives del pasado. Se fijaron en el tamaño de las galerías y en la distancia entre las marcas de las garras. Y todas las pistas apuntaban a los gigantes de la Edad de Hielo. A la majestuosa y colosal megafauna sudamericana. Y más concretamente, al perezoso gigante de tierra, una criatura conocida científicamente como Megatherium, y a sus parientes cercanos como el Lestodon. Un estudio detallado publicado en la revista especializada Ichnos revela que estas cámaras no se excavaron de una sola vez. Los científicos han encontrado evidencias de que los túneles fueron ensanchados, reutilizados y mantenidos a lo largo de generaciones, ya que fue el hogar ancestral de una dinastía de gigantes.
Así nos transformaremos en alienígenas marcianos
La obra se titula 'Becoming Martian: How Living in Space Will Change Our Bodies and Minds' (Convirtiéndose en Marciano: Cómo vivir en el espacio cambiará nuestros cuerpos y mentes). Y el argumento central de Solomon es que, a lo largo de millones de años, la selección natural ha moldeado al Homo sapiens para vivir en la Tierra. Nuestros cuerpos, la densidad de nuestros huesos, el sistema inmunológico, nuestros ritmos circadianos... Todo está calibrado al milímetro para una gravedad de 9,8 metros por segundo al cuadrado, para una presión atmosférica concreta y al amparo protector de nuestro campo magnético. Si los seres humanos se trasladasen a Marte, su evolución sería distinta. Afectaría a los huesos, la piel, al crecimiento de los niños e, incluso, a la reproducción humana y al nacimiento. El resultado serían cabezas grandes, cuerpos pequeños y frágiles, pieles de colores extraños para resistir la radiación. La imagen clásica de los alienígenas de ciencia ficción podría ser simplemente el espejo de nuestro propio futuro evolutivo en el espacio.
Sorpresa: los humanos también imitan a los monos
Un fascinante estudio recién salido del horno, publicado este mismo 11 de marzo de 2026 en la prestigiosa revista de acceso abierto PLOS ONE, ha venido a darle un buen bofetón a nuestro ego antropocéntrico. La investigación, liderada por la psicóloga Ursula Hess, de la Universidad Humboldt de Berlín, demuestra de manera concluyente que los humanos percibimos las expresiones emocionales de otros primates y las imitamos espontáneamente. La piedra angular es lo que los neurocientíficos y psicólogos llaman "mimetismo emocional". Es un reflejo neurológico automático que tarda apenas fracciones de segundo en producirse, y es el ladrillo fundamental sobre el que se construye la empatía humana. Es lo que nos permite conectar, crear lazos sociales y literalmente "sentir" lo que el otro siente. El equipo de Ursula Hess diseñó un experimento online en el que se les mostraron vídeos muy cortos a más de 200 voluntarios en los que aparecían diferentes monos y simios. En primer lugar, los humanos demostraron ser extraordinariamente hábiles para etiquetar las emociones de los simios. Al terminar cada vídeo, debían puntuar si el gesto era positivo o negativo y asignarle etiquetas de emociones discretas como enfado, felicidad, miedo, tristeza o asco. Pero la bomba vino de los datos que recogieron las cámaras. Los humanos imitaron las expresiones de los simios de manera espontánea. Nuestras caras, literalmente, estaban entrando en resonancia con las emociones de seres de otra especie.
¿Hablan los extraterrestres el idioma de la Física?
Daniel Whiteson, un físico de partículas y profesor en la Universidad de California en Irvine ha publicado su último libro, Do Aliens Speak Physics? (¿Hablan física los extraterrestres?). En este estudio, Whiteson lanza una nueva teoría: La probabilidad de que la física que conocemos no sea una ventana transparente que nos muestra la realidad universal, sino un espejo que refleja el tipo particular de cerebro y de mente que los seres humanos hemos desarrollado tras millones de años de evolución en la Tierra. Si unos científicos extraterrestres con una biología o una cultura distinta a la de los humanos hubiesen tomado decisiones distintas, la ciencia nos dibujaría escenarios diferentes. Uno de ellos sería la percepción del tiempo. La física humana está construida sobre la causalidad estricta, pero Whiteson argumenta que esto podría ser una simple conveniencia humana. Otro escenario es la concepción de la “Única Verdad”, la búsqueda de una única ecuación para explicar los sucesos que nos rodean. Los extraterrestres podrían plantearnos la existencia de varias teorías diferentes y que todas funcionen matemáticamente bien. La teoría de Daniel Whiteson concluye que, si la física extraterrestre es radicalmente distinta a la física humana, podríamos estar enfrentándonos a un problema de ceguera cósmica sin precedentes. Podríamos estar rodeados de sus señales y de su tecnología, y seríamos incapaces de verlos. Porque estamos buscando un espejo, estamos esperando que el universo responda a las matemáticas que nosotros mismos hemos inventado.
Por qué seguimos picoteando cuando ya no tenemos hambre
Un equipo de la Universidad de East Anglia, en colaboración con la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, ha publicado un estudio en el que el doctor Thomas Sambrook, investigador principal de este trabajo, asegura que la culpa no es de tu disciplina. Tu cerebro te está engañando, o, mejor dicho, está siguiendo ciegamente un guion automático que no podemos controlar de forma consciente. A través de un experimento con más de 70 voluntarios se pudo medir la respuesta del cerebro ante imágenes de comida altamente deseable. Pese a que los participantes no querían la comida porque estaban saciados, su cerebro decía justamente lo contrario en el instante exacto en que aparecía la imagen de la comida. El doctor Sambrook lo explica con una claridad meridiana: «Lo que vimos es que el cerebro, simplemente, se niega a rebajar lo gratificante que parece un alimento, sin importar lo lleno que estés». Es, literalmente, una receta neuronal para comer en exceso. Y explica de manera perfecta por qué, en ausencia de hambre real, seguimos picoteando. Nuestro cerebro está haciendo exactamente aquello para lo que fue magistralmente programado a lo largo de millones de años de evolución homínida. El estudio demuestra, mediante la lectura de esas ondas cerebrales, que estas reacciones operan de forma totalmente independiente a nuestras decisiones racionales. Así que, mientras tú crees que estás decidiendo comerte esa galleta porque «te apetece», en realidad, tu cerebro está ejecutando un programa cerrado.
La Luna está encogiendo... y al hacerlo tiembla
Un equipo de científicos del Centro de Estudios de la Tierra y los Planetas del prestigioso Instituto Smithsonian ha publicado recientemente un estudio en The Planetary Science Journal en el que han presentado el primer mapa global de unas estructuras geológicas llamadas "pequeñas crestas de los mares" (o SMRs, por sus siglas en inglés). Han descubierto 1.114 nuevas fallas y arrugas esparcidas por las extensas llanuras lunares. Este hallazgo eleva el número total de estas fracturas a más de 2.600. El interior de la Luna, que en su día estuvo fundido y enormemente caliente, lleva miles de millones de años enfriándose gradualmente y, como consecuencia, contrayéndose. A medida que su núcleo y su manto se enfrían y se contraen, la corteza sólida de la superficie se ve sometida a unas presiones de compresión brutales. Como es rígida y no puede simplemente encogerse, termina por romperse. Una parte del terreno es empujada hacia arriba y cabalga sobre el terreno adyacente. Este fenómeno es una "falla de empuje". Ahora, lo que el nuevo estudio ha logrado confirmar, cruzando los datos antiguos del Apolo con este nuevo mapa de fallas jóvenes, es que el origen de los violentos sismos superficiales que se producen en la Luna son precisamente estas fallas de empuje formadas por la contracción lunar. Este descubrimiento tiene su relevancia para la misión Artemis II de la NASA, que se lanzará el próximo 6 de marzo, y para posteriores misiones. La ampliación de la lista de estas zonas de fallas en los mares lunares, eleva el nivel de riesgo para los futuros exploradores humanos. Si se produce un sismo durante una de las misiones, podría provocar el colapso de laderas enteras, deslizamientos de tierras y daños irreparables en los equipos, los paneles solares de las misiones o las propias estructuras donde vivirán los astronautas. Por ello, conocer dónde están estas fallas jóvenes activas y comprender la dinámica termal y sísmica del interior lunar no es solo una curiosidad científica, es una cuestión de supervivencia para garantizar el éxito y la seguridad de las misiones Artemis.
El Webb bate su propio récord y halla la galaxia más lejana nunca vista
Hasta hace muy poco, hablábamos con asombro de galaxias situadas a 500 o 600 millones de años después del Big Bang. Alguna excepción, a 350 millones de años luz del origen del Universo, parecía ser el límite infranqueable. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos acaba de confirmar el hallazgo de la galaxia más lejana jamás observada. Su nombre técnico es MoM-z14. Se trata de una galaxia que ya estaba allí, brillante y perfectamente formada, apenas 280 millones de años después del Big Bang. Es decir, en un Universo tan joven que, según las teorías vigentes, no habría tenido tiempo aún para que se formara algo así. En otras palabras, MoM-z14 es demasiado brillante, demasiado grande y químicamente demasiado compleja para estar allí. Los investigadores han teorizado que en ese universo temprano, denso y violento, se formaron Estrellas Supermasivas. Bestias cósmicas, que podrían tener entre 1.000 y 10.000 veces la masa de nuestro Sol, que vivirían muy poco tiempo, quemando su combustible a una velocidad frenética, y que por tanto serían capaces de "cocinar" cantidades ingentes de nitrógeno en un tiempo récord. Lo curioso es que en nuestra propia Vía Láctea, tenemos los cúmulos globulares, que son grupos de estrellas muy antiguas. Algunas de esas estrellas tienen, curiosamente, niveles de nitrógeno muy altos que nunca hemos sabido explicar bien. El estudio sugiere que ahora estamos viendo el mismo proceso, pero en directo.
Agua marciana en la Tierra
Un nuevo estudio, publicado recientemente, ha permitido estudiar una de las muestras más antiguas y raras de Marte, la Belleza Negra, sin destruirla. Para ello, un equipo de investigadores ha utilizado una técnica revolucionaria, la tomografía computarizada de neutrones. Al bombardear la Belleza Negra con neutrones, estos ignoran las partes duras de la roca y chocan, interactúan y resaltan los átomos de hidrógeno. Con este método innovador, descubrieron que la Belleza Negra está compuesta por agua encerrada químicamente en minerales. El estudio ha revelado que este meteorito contiene clastos, es decir, trozos de roca incrustados dentro de otra roca mayor, ricos en un material llamado oxihidróxido de hierro. Además, estos oxihidróxidos de hierro encontrado en la Belleza Negra gracias a los neutrones, son similares a los que el rover Perseverance de la NASA ha detectado en el cráter Jezero de Marte. El hecho de que tenga la misma "huella dactilar" mineral de un meteorito que cayó en África y las muestras que está taladrando un robot a millones de kilómetros de distancia y más de 4.000 millones de años después revela que el agua no era una simple anécdota en el Marte primitivo.
¿Y si el tiempo no es más que una ilusión?
En 1983, Don Page y William Wootters propusieron algo tan radical que parecía ciencia ficción. Se conoce como el mecanismo Page-Wootters. Según esta propuesta, el universo sería un solo objeto cuántico gigantesco que contiene todo lo que ha pasado, pasa y pasará. Pero ese objeto está quieto, no tiene tiempo. Su energía es constante y nada cambia. Sugieren que el universo funciona gracias al entrelazamiento cuántico de dos partes: el “reloj” y el “resto del universo”. El tiempo, por tanto, no sería un río que fluye, sería la consecuencia de comparar una parte del universo con otra. Durante 40 años, esto fue solo una bonita teoría matemática imposible de probar. Pero la tecnología cuántica actual ha permitido resucitar esta idea. Paola Verrucchi, investigadora del Consejo Nacional de Investigación de Italia, ha logrado construir modelos matemáticos y simulaciones que demuestran que esto, realmente, funciona. Así, Verrucchi y su colega Alessandro Coppo han lanzado la hipótesis de que los agujeros negros podrían ser ese "reloj" del mecanismo Page-Wootters.
Olas monstruosas
En Noviembre de 2020, en el Pacífico Norte, frente a la costa de Ucluelet, en la Columbia Británica, Canadá. Una boya, propiedad de MarineLabs, que flotaba tranquilamente, de repente fue impulsada hacia el cielo por una masa de agua brutal. La boya registró una ola de 17,6 metros de altura. En oceanografía, para que una ola se considere 'vagabunda' o 'solitaria', tiene que ser, como mínimo, el doble de alta que las olas que la rodean. En el fenómeno de Canadá, se dio una anomalía estadística absoluta. Las olas circundantes medían unos 6 metros, y la ola de Ucluelet medía casi 18. Fue tres veces más alta que sus vecinas. Por eso, proporcionalmente, es la ola más extrema jamás medida por una máquina. Los expertos calculan que un evento así, con esa diferencia de tamaño tan brutal respecto al entorno, solo debería ocurrir una vez cada 1.300 años.
GS-10578, la galaxia que murió de hambre
Siempre habíamos pensado que cuando una galaxia moría de forma prematura en el universo temprano, era debido a un evento cataclísmico: una colisión brutal con otra galaxia o una explosión masiva de energía de un agujero negro que barría todo el gas disponible de un plumazo. Pero nunca habíamos imaginado que una galaxia pudiera morir como lo ha hecho GS-10578, apodada cariñosamente como "la galaxia de Pablo", en honor del astrónomo español Pablo G. Pérez-González. El telescopio James Webb detectó vientos masivos de gas neutro saliendo del centro de la galaxia a una velocidad de 400 kilómetros por segundo. Es decir, lo suficientemente rápido como para escapar de la atracción gravitatoria de la galaxia. Según los cálculos, Pablo pierde cada año unas 60 masas solares de gas. Se podría decir que su propio agujero negro la ha estrangulado, impidiéndole que respire o que se alimente. Es lo que los autores del estudio llaman "flujo neto cero": lo que sale es igual o mayor a lo que intenta entrar.